Lactancia materna: mucho más que su primer alimento

No se trata tan sólo de un tema alimenticio: la lactancia materna conlleva una serie de beneficios no sólo para los menores, sino para toda la familia.

El gineco-obstetra del Hospital Clínico Universidad de Chile, Dr. Hugo Muñoz, ha desarrollado su tesis en torno al impacto del apego y la lactancia en el desarrollo de la neurofisiología de las emociones en el ser humano, desde el nacimiento hasta la adultez.

De acuerdo con sus estudios, el apego y la lactancia materna generan diversos comportamientos asociados con menores índices de agresividad, temor y rabia.

La violencia intrafamiliar, factores de riesgo social como las adicciones y enfermedades de índole psiquiátrico como la depresión y el estrés son comportamientos sociales que se van moldeando a partir de las experiencias del ser humano desde su concepción. Es así como el control del embarazo en forma integral, no sólo fisiológico, es de vital importancia para el futuro de ese niño y su familia.

El control psicológico del embarazo y el manejo del parto establecen un punto de equilibrio en la estimulación de emociones más positivas para la madre y el niño; la madre es la única que sostiene el embarazo psicológico, con todo el peso mental que implica, ya que muchas veces no sabe cómo enfrentarlo.

Las madres deben sentirse acompañadas y apoyadas por su pareja, familia y equipo médico en todo el proceso, y recibir al bebé cuando nace, viviendo toda la recuperación inmediata con su niño al lado, estimulando el apego y la lactancia, Así conformarán una unidad que se retroalimenta y perfecciona en su nuevo rol, permitiendo que todos los mecanismos neurofisiológicos que controlan las emociones se equilibren de forma positiva.

De acuerdo con la opinión del doctor Muñoz, hay que dar a las madres que trabajan fuera de la casa la oportunidad de amamantar a sus bebés, ampliando el postnatal.

Políticas que promuevan una lactancia materna exclusiva, un postnatal prolongado por seis meses y la oportunidad de un embarazo controlado física y psicológicamente por los equipos de salud se convierten en medidas fundamentales para asegurar un crecimiento sano, dentro de un entorno psico-social más saludable y sin violencia.